El primer instrumento de Anatoly no fue el piano, fue el acordeón! Aunque empezó a tocar piano desde los 3 años, para ese entonces ya tocaba el acordeón (piccolo).
En sus años de estudiante, en San Petersburgo, Anatoly era corredor de autos Formula 2.
Las fresas son la principal obsesión gastronómica de Anatoly.
Vlada cuelga sus sombreros y gorros... en las aspas del ventilador de techo! (La estatura ayuda).
Vlada toma un promedio de 7-10 tazas de té al día. Ojo: te negro o verde, caliente ("que hierva en la garganta"), sin azucar (ni leche).
Vlada tiene un perro golden retriever (Filemon) y una gata birmana (Kitya).
Chocolate!!! (oscuro, amargo).
Caminamos mucho, y rápido; sobre todo en ciudades como Nueva York. Hemos caminado desde Ground Zero hasta la 125 y Broadway. Normalmente las personas que caminan con nosotros se quejan porque vamos "con mucha prisa".
Somos patrocinadores "oficiales" de compañías de telefonía celular y líneas aéreas (no especificadas aquí por razones de discreción).
Cuatrimotos! A toda velociad, en la playa, y que la brisa pegue en la cara.
martes, 23 de marzo de 2010
martes, 26 de enero de 2010
Dolce Vita
¿Saben que es lo mejor que les puede pasar a dos pianistas medio-muertos-de-hambre-y-cansancio (léase Duo Petrof después de estudiar)?
Esto:

La mejor versión (descubierta hasta ahora) se consigue en Stage Deli en NYC (7th Ave. entre la 53 y la 54 en Manhattan). Las fresas son OBLIGATORIAS - las letras mayúsculas son petición de Anatoly.
De hecho su obsesión con estas frutitas rojas es un hecho cada vez más reconocido. Una anécdota muy linda nos pasó cuando estuvimos en San Petersburgo (Rusia) tocando en el festival "Primavera Musical" en el 2008 y el 2009. En ambas ocasiones nos hospedamos en el sótano (!) de la Unión de Compositores (que en realidad es una pequeña mansión, diseñada y construída por el arquitecto francés Auguste de Montferrand, ubicada a media cuadra de la Catedral de San Isaac). Ahí mismo, cruzando el patio, había un pequeño y acogedor restaurante, donde generalmente solíamos comer. Las chicas que atendían el lugar ya se aprendieron nuestros rostros de memoria y cada vez que cruzábamos el umbral nos saludaban como a buenos conocidos. En uno de los primeros diás, luego de casi acabarnos los viejitos pianos de la sala en el ensayo, Anatoly dice "¡quiero postre!" (lo cual en su versión invariablemente quiere decir "¡quiero fresas!"). "¡Con chocolate!". Como casi casi era de esperarse, el menú no incluía tan deliciosa opción, pues estadísticamente no más del 10% de los lugares en los que hemos comido tienen fresas chocolate (GRANDÍSIMO ERROR), pero la señorita, al ver nuestras caras de decepción, exclamó con un guiño "¡no importa, se las conseguimos!".
Cuando nos trajeron tal maravilla todas las personas que estaban en el lugar se nos quedaron viendo (envidiosos). Desde entonces, cada vez que veníamos comíamos deliciosas fresas con chocolate fundido. Habrá que regresar a ver si finalmente las pusieron en el menú (deberían llamarlas "postre Dúo Petrof").
Esto:

La mejor versión (descubierta hasta ahora) se consigue en Stage Deli en NYC (7th Ave. entre la 53 y la 54 en Manhattan). Las fresas son OBLIGATORIAS - las letras mayúsculas son petición de Anatoly.
De hecho su obsesión con estas frutitas rojas es un hecho cada vez más reconocido. Una anécdota muy linda nos pasó cuando estuvimos en San Petersburgo (Rusia) tocando en el festival "Primavera Musical" en el 2008 y el 2009. En ambas ocasiones nos hospedamos en el sótano (!) de la Unión de Compositores (que en realidad es una pequeña mansión, diseñada y construída por el arquitecto francés Auguste de Montferrand, ubicada a media cuadra de la Catedral de San Isaac). Ahí mismo, cruzando el patio, había un pequeño y acogedor restaurante, donde generalmente solíamos comer. Las chicas que atendían el lugar ya se aprendieron nuestros rostros de memoria y cada vez que cruzábamos el umbral nos saludaban como a buenos conocidos. En uno de los primeros diás, luego de casi acabarnos los viejitos pianos de la sala en el ensayo, Anatoly dice "¡quiero postre!" (lo cual en su versión invariablemente quiere decir "¡quiero fresas!"). "¡Con chocolate!". Como casi casi era de esperarse, el menú no incluía tan deliciosa opción, pues estadísticamente no más del 10% de los lugares en los que hemos comido tienen fresas chocolate (GRANDÍSIMO ERROR), pero la señorita, al ver nuestras caras de decepción, exclamó con un guiño "¡no importa, se las conseguimos!".
Cuando nos trajeron tal maravilla todas las personas que estaban en el lugar se nos quedaron viendo (envidiosos). Desde entonces, cada vez que veníamos comíamos deliciosas fresas con chocolate fundido. Habrá que regresar a ver si finalmente las pusieron en el menú (deberían llamarlas "postre Dúo Petrof").
viernes, 1 de enero de 2010
2010
¡Queremos desearles un muy feliz 2010, lleno de buena salud, buenos amigos, buenas intenciones y por supuesto buena música! En cuanto dieron las doce campanadas y terminamos de comernos las doce uvas, lo primero que hicimos fue agarrar las maletas y dar una vuelta alrededor de la casa, y luego salimos al jardín armados con luces de bengala, cohetes y demás chucherías pirotécnicas. Todo sea por hacer desmadre :)

El 1 fuimos al Nevado (ya era hora, casi 10 años de estar viviendo en Colima y no haber ido nunca...). Eso sí, para llegar es una friega: 16 km de terracería dándole vueltas a la montaña. Como dice Zatin: "para enderezar chuecos". Pero finalmente...

Hoy el clima se volvió loco. El viento zumba y las gotas de lluvia caen. Ni hablar, tenían razón quienes decían que el 2010 iba a ser un año de mucho alboroto.
El 1 fuimos al Nevado (ya era hora, casi 10 años de estar viviendo en Colima y no haber ido nunca...). Eso sí, para llegar es una friega: 16 km de terracería dándole vueltas a la montaña. Como dice Zatin: "para enderezar chuecos". Pero finalmente...
Hoy el clima se volvió loco. El viento zumba y las gotas de lluvia caen. Ni hablar, tenían razón quienes decían que el 2010 iba a ser un año de mucho alboroto.
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martes, 22 de diciembre de 2009
Oído... ¡obsoleto!
Regresábamos de la Zona Rosa al hotel sobre Insurgentes donde estabamos hospedados. Era sábado, pasaba de la medianoche, el tráfico poco a poco comenzaba a calmarse. Nuestro taxista venía en plan de armar una conversación y, luego de escuchar nuestro parloteo durante unos quince minutos, finalmente decidió hablarnos.
Se dirigió a Anatoly:
- ¿Usted es francés? - le preguntó.
Intercambiamos miradas sorpresivas. Debemos decir que, en efecto, la procedencia de Anatoly es francesa; de ahí su apellido - Zatin - que originalmente era Satín, y sí tiene que ver con la tela (satén). Pero, ¿cómo pudo adivinarlo el taxista?
Tras responderle de manera afirmativa (parcialmente, pero le atinó), nos aventuramos a preguntarle lo obvio:
- ¿Cómo lo supo?
Y entonces... la admiración que ya comenzábamos a sentir por las dotes deductivas de aquél señor se derrumbaron como un castillo de naipes.
- Es que yo siempre he tenido un buen oído para los idiomas.
La regó, la regó, ¡la regó!
Por más globalizados ("ciudadanos del mundo") que fuéramos, todavía tenemos la costumbre de hablar entre nosotros en ruso. Ni hablar... ¡muuuy parecidos el ruso y el francés! :)
Se dirigió a Anatoly:
- ¿Usted es francés? - le preguntó.
Intercambiamos miradas sorpresivas. Debemos decir que, en efecto, la procedencia de Anatoly es francesa; de ahí su apellido - Zatin - que originalmente era Satín, y sí tiene que ver con la tela (satén). Pero, ¿cómo pudo adivinarlo el taxista?
Tras responderle de manera afirmativa (parcialmente, pero le atinó), nos aventuramos a preguntarle lo obvio:
- ¿Cómo lo supo?
Y entonces... la admiración que ya comenzábamos a sentir por las dotes deductivas de aquél señor se derrumbaron como un castillo de naipes.
- Es que yo siempre he tenido un buen oído para los idiomas.
La regó, la regó, ¡la regó!
Por más globalizados ("ciudadanos del mundo") que fuéramos, todavía tenemos la costumbre de hablar entre nosotros en ruso. Ni hablar... ¡muuuy parecidos el ruso y el francés! :)
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viernes, 13 de noviembre de 2009
Gala Petrof en el Museo del Arzobispado
Luego de una laaaaaaaaaaaarga ausencia... estamos de vuelta, con un poco de publicidad (para variar). El Domingo 20 de Diciembre, a las 17:00 hrs (5 pm) tocaremos en el Palacio del Arzobispado. La dirección es Moneda 4, Centro Histórico, Ciudad de México.
Más información?
Aquí!
Ojalá puedan acompañarnos!
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Aquí!
Ojalá puedan acompañarnos!
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jueves, 10 de septiembre de 2009
Nuevo video
En Youtube! Es de un concierto que dimos en la bellísima Filarmonía de Uzhhorod, Ucrania, en Mayo del 2008, y pueden verlo aquí.
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Un diluvio!
Ése, quizá, es el mejor nombre para caracterizar lo que pasó el domingo. Comenzó desde el sábado, de hecho, y tal vez si no fuera por eso hubieramos tenido un público un poquito más variado en el concierto, pero parece ser que nada más a los pianistas se les ocurre salir de casa con este clima para ir a escuchar a otro par de pianistas :) Con mucha mayor razón, gracias a todos los que estuvieron ahí!
Fotos (cortesía de nuestra querida Moni):


Y el domingo, una vez pasadas todas nuestras preocupaciones, decidimos irnos al centro de la Cd. de México para encontrarnos con nuestros amigos, con quienes luego fuimos a escuchar un concierto en el Palacio de Minería. Poco antes de que acabara el concierto, el cielo se empezó a caer casi literalmente. La lluvia no paraba ni de chiste, y cuando la paciencia de todos los que estabamos ahí finalmente cedió, decidimos comprarle unos impermeables a uno de los vendedores que llegaron justo a tiempo para sacarle provecho a la situación. Eran color plata (sólo nos faltó la máscara para parecernos al Santo). Cuando muy confiados salimos corriendo rumbo al estacionamiento, queda demás decir que llegamos empapados de pies a cabeza. Y por supuesto, en lugar de ir a casa a cambiarnos, fuimos a un lugar lindo a cenar (¿resfriado, cuál?). El whiskey ayudó un poco, aunque nuestros pies y manos seguían temblando todavía por un buen rato.
Pero el verdadero caos fue el lunes, cuando Vlada tenía su vuelo a Nueva York. Llegamos al aeropuerto con bastante anticipación, y a pesar del terrible tráfico logramos acercarnos a la terminar. Pero al tratar de entrar nos dimos cuenta que prácticamente no había donde poner un pie, pues todos los vuelos del domingo se habían cancelado y la gente llevaba desde el día anterior esperando poder volar. Despues de esperar dos horas y media (!) la fila para registrarse, Vlada pudo tomar su vuelo, que afortunadamente sólo se retrasó hora y media. ¡Y luego dicen que el invierno es el peor tiempo para volar! Es que no conocen nuestra temporada de lluvias en México :)
Fotos (cortesía de nuestra querida Moni):


Y el domingo, una vez pasadas todas nuestras preocupaciones, decidimos irnos al centro de la Cd. de México para encontrarnos con nuestros amigos, con quienes luego fuimos a escuchar un concierto en el Palacio de Minería. Poco antes de que acabara el concierto, el cielo se empezó a caer casi literalmente. La lluvia no paraba ni de chiste, y cuando la paciencia de todos los que estabamos ahí finalmente cedió, decidimos comprarle unos impermeables a uno de los vendedores que llegaron justo a tiempo para sacarle provecho a la situación. Eran color plata (sólo nos faltó la máscara para parecernos al Santo). Cuando muy confiados salimos corriendo rumbo al estacionamiento, queda demás decir que llegamos empapados de pies a cabeza. Y por supuesto, en lugar de ir a casa a cambiarnos, fuimos a un lugar lindo a cenar (¿resfriado, cuál?). El whiskey ayudó un poco, aunque nuestros pies y manos seguían temblando todavía por un buen rato.
Pero el verdadero caos fue el lunes, cuando Vlada tenía su vuelo a Nueva York. Llegamos al aeropuerto con bastante anticipación, y a pesar del terrible tráfico logramos acercarnos a la terminar. Pero al tratar de entrar nos dimos cuenta que prácticamente no había donde poner un pie, pues todos los vuelos del domingo se habían cancelado y la gente llevaba desde el día anterior esperando poder volar. Despues de esperar dos horas y media (!) la fila para registrarse, Vlada pudo tomar su vuelo, que afortunadamente sólo se retrasó hora y media. ¡Y luego dicen que el invierno es el peor tiempo para volar! Es que no conocen nuestra temporada de lluvias en México :)
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